Con esa victoria y un pequeño ejército bajo su mando, Luciel decidió desafiar a Folipo, el Gobernador de Genosia de aquel entonces, a un duelo por su posición, y por ley, el Gobernador debía aceptar. Luciel y sus soldados consiguieron acabar con Folipo, pero su hijo, Exal Genos, rechazó ese resultado, desafió a Luciel y en esta ocasión no hubo vencedor.
Ante una situación tan insólita, Dionos, la Autoridad Latente de Genosia, tomó la decisión de que tanto Exal como Luciel gobernasen en común y selló su unión con el matrimonio.
Al siguiente año, nació Kaen Genos, el primer hijo de Exal y Luciel. Cinco años más tarde nació el segundo, Soul Genos. Sin embargo, tal era la Fuerza Genética de Soul, que, con tan solo diez años de edad, las leyes Genosias le obligaban a presentarse a la Ordalía.
Luciel, en contra de semejante decisión, decidió llevarse a Soul a un lugar seguro, sin tener en cuenta que esa acción desencadenó la cuarta Guerra Civil Veteria. Luciel volvió, luchó y perdió. Y ahora se ve obligada a proseguir su lucha para retomar el trono de Genosia desde las sombras.
Sin embargo, se le ha presentado una oportunidad interesante. Pues Soul, su hijo, ha vuelto a Genosia y por ley está obligado a participar en la siguiente Ordalía del Gran Conquistador, una situación en la que, si Luciel juega bien sus cartas, por fin pueda acabar con Exal y recuperar su posición, aunque eso le cueste el futuro a su hijo…