Sin embargo, tras pocos años al mando, Elentia era irreconocible, pasó de ser una nación subyugada por sus derrotas del pasado a tener una fuerza digna de hacer frente a Genosia por el mando de Veteria. Sin embargo, Elios sabía que debía ser paciente y encontrar las vulnerabilidades de sus enemigos antes de hacer pública su hostilidad contra la Unión Veteria.
Y encontró dicha debilidad en Luciel, la Gobernadora de Genosia junto con Exal, cuya necesidad de una más allá de Genosia la convertía en una potencial brecha en la fortaleza de la nación. Una hipótesis que se demostró correcta cuando Luciel se llevó a su hijo y desapareció, dándole a Elios la ocasión perfecta para atacar, desencadenando así la Cuarta Guerra Civil Veteria.
Sin embargo, Exal y Dionos resultaron ser enemigos más hábiles de lo esperado y la derrota llegó a Elentia cuando un supuesto desastre natural arrasó Phasia, una pequeña nación aliada de Elentia donde se asentaba la mayoría de su ejército.
El castigo por las acciones de Elios fue la muerte de su hijo, Agan Elenion. Aunque lejos de romperlo, Elios vio su fe en Nadra y en su propósito reforzada, ya que consideró a su hijo como el sacrificio definitivo a Nadra.
Y, ahora, con el retorno de Luciel a Genosia y la Ordalía que va a aconteder, se le plantea a Elios una última oportunidad de cumplir con la labor divina que le ha sido asignada.