Aquello llevó a que unieran fuerzas para llegar a cumplir ese objetivo común. Como consecuencia, Sefir nombró a Jaren como su Guarda Real.
Con el tiempo, Jaren vio que la voluntad y la diplomacia no eran suficientes para realizar la visión que él y Sefir compartían. Hacía falta algo más, algo que no se conseguía con palabras.
Aquello le llevó a investigar rumores que llegaban a sus oídos. Rumores de alguien realizando experimentos prohibidos que quizás, solo quizás, podían ser la respuesta a su problema.
Esto llevó a Jaren a investigar y a, eventualmente, dar con Faest y su trabajo, aunque por desgracia, este se hallaba incompleto.
No obstante, Jaren vio el potencial de lo que Faest estaba haciendo y decidió ayudarle a cumplir su trabajo… sin importarle los sacrificios que tuviese que realizar para ello, siempre que así pudiese crear el mundo que visualizó hace tanto tiempo.