Haris aprovechó su oportunidad y, haciendo uso de sus habilidades tanto físicas como intelectuales, consiguió hacerse con los mejores resultados de su graduación. También accedió a entrar en el ejército porque así su hermana menor tendría una plaza asegurada en el instituto.
Sin embargo, Haris tardaría poco tiempo en arrepentirse de su decisión. Aunque el Instituto Genos cumpliese su objetivo inicial, también aumentó las tensiones internas de esas zonas de Genosia. Estas fueron tales que, al final, muchos de los rechazados para entrar en el instituto se agruparon, se armaron y asaltaron la escuela con todos los alumnos dentro. Ahí, pagaron con los estudiantes años de frustración antes de matarles y prenderle fuego al edificio.
Aquella pesadilla se volvió una leyenda urbana para asustar a los niños, pero Haris sabía de la veracidad de los hechos… de lo que le ocurrió a su hermana…
Desde ese momento, su único objetivo en la vida se volvió claro: Vengarse.
Sin embargo, por mucho que buscase, los responsables parecían haberse desvanecido, por lo que lo único que podía hacer era prepararse y esperar a que su oportunidad llegase.
Y, al final, esta llegó cuando Haris descubrió que esos mismos hombres ahora trabajaban para Luciel.
Su posición era perfecta para actuar y no iba a desperdiciar la ocasión de cobrarse la venganza que llevaba diez años preparando.